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A la vanguardia de la investigación Los murcianos del departamento de Ciencia y Tecnología de los Alimentos del CEBAS-CSIC encabezan los estudios en lo que a alimentación y sus efectos sobre la salud se refiere.
El zumo de naranja como remedio para el catarro por su alto contenido en Vitamina C es ya la prehistoria en cuanto a lo que investigación sobre los alimentos y sus efectos sobre la salud se refiere. No hay más que echar un vistazo a los trabajos que desarrolla el grupo de Calidad, Seguridad y Bioactividad de Alimentos Vegetales de CEBAS-CSIC (Murcia), integrado en el departamento de Ciencia y Tecnología de los Alimentos, que comandan Francisco Tomas- Barberán y Cristina García-Viguera y en el que trabajan cerca de 40 personas, ocho de ellas investigadores.
Los resultados de su dedicación científica se prodigan a diario en supermercados y parafarmacias; la era de los alimentos funcionales, ya en pleno auge en países como Japón y Estados Unidos, donde estos productos inundan el mercado, conquistará en breve y en masa a la población europea y española, y ya ha dado sus primeras señales de existencia: productos enriquecidos con Omega 3, con soja y sus isoflavonas, los L. Casei Inmunitas de los yogures bebibles... son sólo la punta del iceberg de lo que está por llegar.
Mito o realidad
Los efectos beneficiosos de estos productos, que igual son galletas, que infusiones, zumos o lácteos, lo mismo crean fieles adeptos convencidos de que la solución a todos sus males será la inclusión de estos productos en su dieta, que incrédulos consumidores que no tienen la más mínima confianza en las cacareadas bondades de estos productos. Y aunque es cierto que en algunos casos los principios activos añadidos no lo son en la suficiente cantidad como para surtir efecto alguno sobre la salud, la nueva legislación vigente es mucho más estricta que la anterior en lo que a los alimentos funcionales se refiere: «Ya no se pueden hacer alegaciones sobre la salud prácticamente sobre ningún alimento y lo que se desarrolle deberá seguir estudios clínicos tan importantes que serán muy pocas las empresas que los puedan acometer», explica Francisco Tomás-Barberán, uno de los miembros de este grupo.
Para resolver este problema, entre otras muchas cosas, el anunciado futuro Instituto Mixto de Ciencia de los Alimentos de la Región, en el que trabajarán de forma conjunta investigadores del CEBAS-CSIC y de la Universidad de Murcia, podrá dar «sustento a las empresas para comprobar y documentar alimentos con alegaciones a la salud», adelanta Tomás-Barberán. No obstante, advierten a coro los investigadores, «los alimentos funcionales no son la panacea, no curan sólo previenen y hay muchos que prometen el oro y el moro, y nada».
A este respecto, la Región de Murcia está de enhorabuena, el equipo que trabaja en el CEBAS-CSIC «estamos muy avanzados. En Murcia, modestia aparte, somos bastante pioneros y vamos a la cabeza. Hemos desmitificado muchas cosas, por ejemplo los productos antagonistas -alimentos con compuestos activos que al mezclarse anulan sus efectos beneficiosos, explican para los profanos-, así como que las capacidades antioxidantes que se observan en los ensayos in vitro no coinciden en muchos casos con las capacidades de estos compuestos en los ensayos in vivo (clínicos con animales o humanos). Aquí el nivel de desarrollo de investigación de alimentos y salud es tan fuerte que, además de decidir crear el grupo mixto con la Universidad y el CEBAS, se exportan las investigaciones al extranjero. Hemos tenido investigadores suizos, checos, brasileños, franceses y hasta tenemos peticiones de profesores norteamericanos», comentan, sin olvidar que recientemente han sido nombrados grupo de Investigación de Excelencia de la Comunidad Autónoma; que son uno de los pocos grupos del proyecto nacional Consolider-Ingenio 2010 para grupos de investigación consolidados y que coordinan el trabajo de 17 grupos de investigación integrados por unos 150 investigadores de toda España y con un presupuesto de 6 millones de euros; y que el resultado de su trabajo lo comercializan en forma de atractivos productos alimentarios empresas como Nestle, Juver o Hero y los cultivan otras de la Región como Campos de Lorca, entre otras muchas con las que colaboran.
Prevenir enfermedades
Recientemente, Francisco Tomás-Barberán, Cristina García-Viguera, Ángel Gil-Izquierdo, Diego Moreno y los doctorandos Antonio González Sarrias y Santiago Pérez-Balibrea acudieron a dos congresos internacionales en Kioto (Japón) para dar a conocer los resultados de sus estudios.
Contra la osteoporosis: Las naranjas poseen en alta concentración un compuestos llamados flavanonas, parecidos a las isoflavonas de soja y que reducen el proceso natural de degradación del hueso (superior a partir de los 40 años al de regeneración ósea). Tomadas en una dosis regular (1 o 2 vasos de zumo al día) influyen en el metabolismo del hueso y previenen su pérdida, al tiempo que se atenúan las lesiones si están desarrolladas. El estudio ha pasado la fase de ensayo con ratas y ahora, en colaboración con Nestle, comenzarán los ensayos clínicos en humanos, comenta Ángel Gil-Izquierdo.
Contra el síndrome metabólico: Es una disfunción que afecta a personas que padecen al mismo tiempo obesidad, diabetes, hipercolesterolemia e hipertensión. En Kioto presentaron una nueva bebida funcional, a base de zumo de limón y frutos rojos, como aronia y sauco, con propiedades antioxidantes muy elevadas y asimilables por el organismo. Este proyecto, financiado por el Ministerio de Educación y Ciencia y en colaboración con el Hospital Virgen de la Arrixaca y la UCAM, está en fase de elaboración industrial, en colaboración con una empresa alimentaria de la Región. «A finales de verano esperamos que se pueda empezar el ensayo clínico con los pacientes voluntarios que seleccione La Arrixaca y que durará unos tres meses», avanza Cristina García-Viguera.
Contra el cáncer y las cardiopatías: El grupo de Calidad, Seguridad y Bioactividad del CEBAS-CSIC ha obtenido brotes de bróculi enriquecidos en compuestos bioactivos con propiedades antioxidantes como flavonoides, glucosinatos y vitamina C. El proceso para obtenerlo ha consistido en intervenir en el proceso de crecimiento de la planta modificando las condiciones de cultivo en cada fase (por ejemplo, incrementando la cantidad de luz o variando el régimen hídrico). «Lo que hacemos es estresar a la planta para que produzca estos compuestos, que el vegetal utiliza como mecanismo de defensa contra patógenos como el exceso de luz o de salinidad del agua», explican desde el CEBAS. Sus efectos son anticancerígenos, especialmente efectivos en la prevención del cáncer de próstata combinado con el licopeno de los tomates, y disminuye el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.
Mejorar la salud: En la misma línea de los alimentos procesados, este grupo de investigadores ha desarrollado una infusión de té enriquecida con estractos vegetales, como el bróculi, comenta Diego Moreno. Esa simbiosis da como resultado una bebida con alto contenido de antioxidantes naturales, glucosinatos y compuestos fenólicos que mejoran la salud. Esta investigación, realizada con la Fundación Séneca, está en fase preliminar, después vendrá el desarrollo de sopas, salsas..., la aceptación organoléptica (que sea agradable para el consumidor) y los ensayos clínicos.
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