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FUENTE: CANAL DE ALIMENTACION Andrés Gavilán Presidente de AFCA Los alimentos funcionales son alimentos a los que, o bien se les añaden de manera intencional unas sustancias denominadas ingredientes funcionales, que les confieren efectos beneficiosos, o bien se les suprimen ciertos componentes propios de los alimentos (sal, azúcares, grasas, gluten, etc.) para hacerlos aptos para el consumo de cierto colectivo de consumidores. Así pues, disponemos de los alimentos funcionales-CON, y los alimentos funcionales-SIN.
Para confeccionar los alimentos funcionales-CON precisamos de los ingredientes funcionales. ¿Qué son los ingredientes funcionales?
Son sustancias simples generalmente de origen natural o preparados a base de ciertas sustancias, que en base a su composición y propiedades, son capaces de proporcionar efectos beneficiosos para el organismo, consumidos a ciertas dosis en determinados tipos de alimentos.
Los tipos de beneficios que pueden conferir los ingredientes funcionales, conforme a los artículos 13º y 14º del Reglamento Europeo (CE) 1924/2006 son:
- Aumento de la saciedad. - Reducción del apetito. - Reducción del peso corporal. - Mejoras fisiológicas, biológicas y comportamentales. - Reducción del riesgo de padecimiento de enfermedades. - Mejora en el desarrollo y la salud de los niños.
Los ingredientes funcionales ofrecen un amplio abanico de efectos saludables. Sin embargo los alimentos funcionales, no son medicamentos, razón por la que no cabe atribuirles efectos como: Curar, tratar o prevenir, funciones que son exclusivas de los medicamentos.
Cabe también destacar, que se utilizan diversas expresiones para denominar a los alimentos funcionales, en base a los ingredientes funcionales que contiene, así por ejemplo, cuando el alimento está constituido fundamentalmente por nutrientes (vitaminas, minerales, aminoácidos, péptidos, etc.) se les suele nombrar como alimentos nutracéuticos, cuando contienen sustancias que mejoran aspectos externos relacionados con la estética, tales como la luteína, el ácido hialurónico, extracto de áloe vera, extracto de avena, etc., se les suele llamar alimentos cosmecéuticos.
 ¿Qué clases hay de ingredientes funcionales? Los podemos clasificar en dos grupos: - Ingredientes nutricionales (nutrientes) - Ingredientes con otras propiedades saludables
Los ingredientes nutricionales o nutrientes, confieren sus beneficios porque ejercen como reguladores del metabolismo humano (regulan los hidratos de carbono, las proteínas y las grasas), produciendo multitud de efectos saludables.
Están constituidos básicamente por: - Vitaminas liposolubles o solubles en grasas como las Vitaminas A, D, E y K; hidrosolubles o solubles en agua como las Vitaminas C, B1 (tiamina), B2 (riboflavina), B3 (niacina)..., Ácido fólico, Biotina,… - Minerales: macroelementos como calcio, fósforo, magnesio,… y oligoelementos como hierro, zinc, yodo, …
Los ingredientes con otras propiedades saludables, están formados por un elevado número de sustancias simples o ingredientes bioactivos (o sea que poseen actividad biológica en el organismo humano) o preparados ricos en ingredientes bioactivos.
Esta otra clase de ingredientes bioactivos son los que confieren los efectos beneficiosos mencionados anteriormente (Aumento de la saciedad, reducción del apetito, reducción del peso corporal, mejoras fisiológicas, biológicas, comportamentales, reducción del riesgo de padecimiento de enfermedades o mejora en el desarrollo de la salud de los niños).
Entre los tipos de ingredientes bioactivos más significativos citaremos:
- Los ácidos grasos esenciales o ácidos grasos poliinsaturados (omega-3 y omega-6), procedentes de los pescados azules (atún, sardina, caballa, …),los frutos secos y algunas algas. - Polifenoles (flavonas, flavonoles, catequinas,…) procedentes de las frutas y plantas en general. - Los prebióticos (inulina, F.O.S.(fructo-oligosacáridos), almidón resistente, celulosa, pectinas, gomas vegetales,…) en alimentos de origen vegetal. - Los probióticos (bacterias y levaduras): Lactobacillus, Streptococcus, Bifidobacterias, …) - El trans-resveratrol (estilbeno), presentes en la uva y el vino. - La taurina (pseudovitamina), presente en el tejido muscular del ganado vacuno, en el miocardio de los seres humanos y en las ostras. - Los fitoesteroles y fitoestanoles, de muchos cereales y plantas leguminosas. - Las iso-flavonas (daidzeína y genisteína), sobre todo en semillas olaginosas de soja. - Los glucanos, en los cereales y algunos tipos de hongos. - Los policosanoles, en los cereales y en el azúcar de caña. - Los tocotrienoles, en frutas y sobre todo en el árbol de la palma. - Los colorantes naturales (beta-caroteno, astaxantina, zeaxantina, luteína, licopeno y antocianinas), procedente de frutas, flores y otros alimentos vegetales.
Adicionalmente también se emplean extractos y/o preparados que contienen sustancias bioactivas, de los que destacaremos:
- Extracto de gingseng. - Extracto de valeriana. - Extracto de té verde. - Extracto de mate. - Extracto de áloe vera. - Extracto de alcachofa. - Extracto de equináceas. - Extracto de tomillo. - Extracto de esquizandra. - Extracto de espino. - Extracto de tila. - Extracto de hibisco. - Extracto de uva. - Extracto de guaraná. - Superfrutas (zumo de granada, zumo de arándanos, zumo de aronia, …)
La clave del éxito en la obtención de los beneficios de los ingredientes funcionales, consiste en aplicarlos en dosis tales que científicamente se haya demostrado que producen efectos saludables, al margen de ello deberán poseer una buena biodisponibilidad entendida como el factor que expresa el grado de absorción y posterior utilización orgánica de la sustancia funcional. ------ Andrés Gavilán ha publicado recientemente el libro "Guía de elaboración de productos funcionales". Más información, accediendo al banner que verán a la derecha de esta pàgina web
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