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"Adiós doctor, ya no le necesito más". Dicha frase podríamos pronunciarla más a menudo si nuestro régimen alimentario no fuese casi siempre tan arbitrario y caótico. Y no se trata de que tomemos suplementos de esto o de aquello, sino de que llevemos diariamente una dieta equilibrada que incluya ciertas frutas y verduras que combinadas de una manera específica aumentan su propio rendimiento. En una amalgama de estos elementos está toda la fuerza que nos puede evitar visitar al señor de la bata blanca.
Expertos de un laboratorio israelí aseguran haber encontrado la razón de porqué conviene consumir el máximo de vegetales antes que utilizar los suplementos dietéticos que han sido extractados de los mismos. Y la explicación es que los antioxidantes que contienen la mayoría de frutas, verduras y plantas, al combinarse con los de otros vegetales, se fortalecen mediante una relación sinérgica que aumenta el beneficio de su consumo para nuestra salud.
Dicho beneficio no es otro que ralentizar el proceso de envejecimiento celular y arterial al que todo ser humano está expuesto con el paso inexorable de los años. Una de las consecuencias de este declive es observable en el aumento del colesterol, sustancia cuyo exceso en sangre provoca cardiopatías.
"Todas las frutas y vegetales contienen una ancha cadena de antioxidantes, por lo que tomar suplementos limita su beneficio para la salud, pues sólo se usa el antioxidante de forma aislada", afirma Michael Aviram, autor del estudio elaborado por el Instituto Technion.
El equipo investigador, que ha publicado su trabajo en la revista ‘Antioxidants and Redox Signaling’, destaca ciertos alimentos cuya sinergia es especialmente relevante, tales como cebollas, tomates, ajo, regaliz, romero, uvas, granadas. Según los entendidos, éstos son una buena muestra de cómo la combinación de ciertos antioxidantes aumentan su rendimiento si se ingieren en presencia de otros antes que individualmente.
"La vitamina E por sí sola únicamente combate un radical libre –moléculas inestables y dañinas para nuestro organismo-, mientras que combinada con otros antioxidantes es mucho más activa", señala el equipo investigador.
Este científico, además, fue pionero en el desarrollo de un método para fabricar vino blanco con alto contenido de polifenoles, antioxidantes procedentes de la piel de la uva, y que sólo se habían utilizado para la fabricación del vino tinto. Según él, el vino contribuye a reducir el colesterol y la aterosclerosis, que son la mayor causa de morbilidad y mortalidad en el mundo occidental.
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