MARÍA JESÚS LAGARDA BLANCH | PROFESORA TITULAR DE NUTRICIÓN Y BROMATOLOGÍA. UNIVERSITAT DE VALÈNCIA Mañana, día 28 de mayo, se celebra el Día Nacional de la Nutrición. Se trata de una iniciativa promovida por la Federación Española de Sociedades de Nutrición, Alimentación y Dietética (Fesnad), en colaboración con otras instituciones y este año, en su octava edición, se ha elegido el lema «Hoy no como en casa - si comes fuera de casa también puedes seguir una dieta sana y equilibrada». He querido dar el aviso del día que celebramos mañana para que aquellos que así lo deseen puedan poner en práctica, en el día de la nutrición algunos consejos que les sirvan para mejorar su dieta. Puede que a más de uno le surja la pregunta: ¿es lo mismo nutrición que alimentación? ¿Por qué se nos habla de dietas en el día de la nutrición? Ciertamente, no es lo mismo un término que otro: la nutrición se caracteriza por ser un proceso involuntario, se trata de los procesos internos del organismo por los que el alimento se digiere y los nutrientes que contiene están así en disposición de ser absorbidos y utilizados por nuestro organismo y así cubrir sus distintas necesidades nutricionales (energéticas, plásticas/estructurales y protectoras/reguladoras). Por su parte, la alimentación, los hábitos alimentarios que cada individuo ha adquirido, muy relacionados con su cultura, pueden ser muy variados (tanto en calidad como en cantidad de alimentos). El aprovechamiento por parte del organismo de un determinado nutriente, depende de los factores dietéticos que lo acompañan (alimentos que forman parte de su dieta), además de existir una diferencia en el aprovechamiento de los nutrientes propia de cada individuo; así, por ejemplo, el rendimiento en la digestión, absorción o metabolización puede ser algo distinto, lo que condicionará el estado nutricional del individuo. Pero, indudablemente, al educar los hábitos alimentarios, podemos conseguir que al organismo lleguen los nutrientes necesarios y en las proporciones adecuadas (de forma que no se produzcan estados de carencia o alteraciones por exceso), consiguiendo mejorar nuestro estado nutricional. ¿Qué nos interesa educar? Nuestro gusto por la comida, para que al ser una alimentación más racional (más razonada) evitemos los excesos que pueden ocasionarnos, o agudizar, determinadas patologías, empezando por la obesidad (estado que agrava un sinfín de patologías). Tenemos la suerte de gozar en nuestra Comunidad Valenciana de gran variedad de productos de la huerta, así como de frutas y de platos tradicionales muy equilibrados desde el punto de vista nutricional (no olvidemos que formamos parte de la beneficiosa dieta mediterránea que debemos esforzarnos por que no quede desplazada por las famosas «comidas rápidas»). Es importante la incorporación en nuestras comidas de hortalizas y frutas por su aporte en fibra y antioxidantes; junto a su valiosa propiedad de ayudar a la sensación de saciedad aportando pocas calorías, la fibra facilita el tránsito intestinal, disminuyendo así el riesgo de cáncer de colon. Mientras que los numerosos compuestos con propiedades antioxidantes que nos aportan estos alimentos también nos previenen de daños celulares. Actualmente, es frecuente realizar comidas fuera de casa por distintos motivos: horarios de trabajo que impiden realizar la comida del mediodía en el hogar, comidas de trabajo, reuniones familiares, con amigos, distintas celebraciones, etc. No es lo mismo realizar una comida esporádicamente fuera de casa, en donde es posible que se haga algún exceso y su repercusión carece de importancia, que comer fuera de casa de modo habitual. En este último caso es donde tendremos que ir adaptando esas comidas al patrón mediterráneo (puede ser, por ejemplo, la misma paella, o un plato de pasta, acompañado de una ensalada y dejar los postres distintos a la fruta para días señalados; eso sí, la cantidad también importa). Cada vez con más frecuencia, encontramos restaurantes que disponen de cartas dietéticas en donde, por lo menos, se nos indican las calorías que aportan los distintos platos que se nos ofrecen (en algunas también se indica el reparto en nutrientes). Es una medida muy buena a la que podemos prestar atención. Nuestro organismo, a la larga, nos lo agradecerá.
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